domingo, 4 de enero de 2015

"Pedagogía y simulacro"

“No tengo tiempo para aprender porque tengo que estudiar”.
El sistema educativo actual que ESTÁ IMPUESTO se caracteriza básicamente  por lo que ya sabemos todos: El trabajo individual, el escuchar a un señor que te suelta una chapa de una hora y sale por la puerta hasta que entra el siguiente y otra vez lo mismo durante 6 horas diarias, el no razonamiento de las cosas, el estar callado en clase y mirando para adelante sin moverte… ¿Y por qué? ¿Esto a quién beneficia? Las clases son aburridas y a menudo sin fundamento.

La expresión de que el aprendizaje es un simulacro se refiere a que el aprendizaje en países como el nuestro parece que se da, pero en realidad no se da, y por eso es un simulacro, porque parece que estamos aprendiendo, pero de alguna manera lo que sucede en realidad es que desaprendemos.
El sistema educativo actual está encargándose de educar a los niños para el futuro. Un futuro que no conocemos. Es por esta razón que resulta absurdo predecir la educación.
La rEDUvolución lo que nos propone es, entre otras cosas, dejar de basarnos solo en los aspectos teóricos de la educación y pasar a llevarlos a la práctica, porque la experiencia propia si va a formar parte de nosotros.
El aprendizaje con simple teoría es la muestra clara del simulacro. Si explicas a un niño sólo con palabras un concepto, lo olvidará. Si se lo muestras, lo entenderá. Pero si le haces partícipe de él, lo aprenderá, y ¿No es este el objetivo? ¿Entonces por qué no lo ponemos en práctica?
El aburrimiento de las clases de hoy en día es el principal motivo de que a los niños no les gusté ir a clase. Si se aburren, no van a prestar atención. Si no prestan atención, no entienden las cosas. Si no las entienden, no las saben. Si no las saben, creerán que son unos inútiles y que las clases no se les dan bien. Y llegará un punto en que ir al colegio se convertirá en un asco y una tortura diaria. ¿Qué hay que hacer entonces? Pues darle un giro completo a la situación. Cambiar el miedo por el placer. No se trata de hacer que las clases sean juegos y un cachondeo para que los niños pasen simplemente el rato. No. Se trata de hacer el conocimiento atractivo, de hacer que los alumnos se involucren y sean los protagonistas de su conocimiento. Así, el aprendizaje será real y no un simple simulacro.

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