Hoy en día, y desde siempre, estamos acostumbrados a una dinámica de clase que no varía: El profesor se sube a una tarima y los alumnos, todos sentados formalitos y en silencio en sus pupitres, escuchan con atención durante toda la clase al maestro y los conocimientos que éste les facilita, son el contenido que deben aprender y sobre el que serán evaluados. ¿No es así?
Y... ¿Por qué es así? Es decir, estamos rodeados de conocimiento, solo tenemos que mirar a nuestro alrededor. ¿Por qué no podemos ser nosotros los que construyamos nuestro propio conocimiento? Ah si...Me olvidaba... Porque eso significaría que pensamos por nosotros mismos y claro, eso no le conviene a los de arriba, ¿Me equivoco?
Si algo bueno hemos sacado en el siglo XXI, es un montón de fuentes de información que contribuyan a nuestro conocimiento: Google, la televisión, la radio, las revistas...
Todo, absolutamente todo lo que nos rodea, es conocimiento para nosotros, y en mi opinión, deberíamos servirnos de todas las fuentes de las que disponemos, para crear el nuestro propio conocimiento.
Como dijo uno de los más grandes hombres del renacimiento italiano en el siglo XVI "Nada de lo que me rodea me es ajeno", es decir, que debemos ser conscientes de que todo lo que nos rodea forma parte de nuestro aprendizaje y, como futuros maestros, debemos servirnos de todo lo que nos rodea para, no solo enseñar, sino ayudar a nuestros futuros alumnos a que sean capaces de pensar por sí mismo, a dejarles que se interesen por lo que les llame la atención, exploren y crezcan y, sobre todo, a construir su propio conocimiento.
No hay comentarios:
Publicar un comentario