sábado, 13 de diciembre de 2014

El árbol como maestro, el maestro como árbol .

La metáfora consiste en entender el árbol como fuente de conocimiento.
Si analizamos la población de vegetación  de cada lugar, veoms que cada una tiene unas características diferentes. No en todos los lugares hay palmeras, ni en todos los lugares hay encinas, sino que cada uno aparece en los lugares que se adecuan a sus características. ¿Qué significa esto? Pues significa que un árbol puede decirnos más de lo que a simple vista parece.

Los árboles nos hablan sin decir nada de las características del entorno que lo rodea, es decir, el clima, el tipo de suelo, el relieve, la altitud... Y junto a las características físicas, nos habla también de la historia de cómo se han formado y de todo lo que lo acompaña. Con los maestros sucede algo parecido. 
Los maestros tienen que servir para explicar lo que nos rodea, pero no sólo el aquí y el ahora, sino todo lo que ha pasado, cómo ha pasado, por qué ha pasado... y no solo eso, sino enseñarnos a razonar, con el objetivo de entender por qué suceden las cosas y tratar de anticiparnos a lo que va a pasar.
Un maestro tiene que ser como un árbol y servir para mucho más de lo que parece. No debe conformarse con lo que ya sabe ni creer que lo sabe todo. Debe seguir creciendo, cada día, empaparse de conocimiento y nutrirse de más y más información, porque el mundo y la sociedad est´man en constante cambio, y eso significa que si no es constante, nosotros tampoco. SI queremos poder adaptarnos a ella, tenemos que conocerla todo lo posible. Un maestro no puede permitirse dejar de aprender al igual que un árbol no puede dejar de crecer. Seamos nosotros un árbol.

martes, 9 de diciembre de 2014

Cómo realizar nuestros relatogramas

Para realizar nuestro cuaderno del explorador, se nos han dado en clase una serie de pautas y trucos sencillos para hacer relatogramas claros y completos sin que sea necesario saber dibujar muy bien. Aquí algunos de los ejemplos puestos en clase después de explicarnos cómo hacerlos y cómo utilizarlos:

Pedagogía y cuerpo.

Pensemos en un aula. Nos puede servir cualquiera de las aulas en las que hemos estado durante todo nuestro recorrido por la educación. ¿Qué vemos en un aula?

Pupitres individuales. Paredes blancas o simplemente claras. Una puerta cerrada. Todos los pupitres mirando hacia una pizarra. Junto a la pizarra, la mesa del maestro. Bajo la mesa del maestro, una tarima que la eleva por encima del resto de mesas de la clase y que llega hasta el final opuesto de la pizarra. Sillas no demasiado cómodas. Salvo la del profesor, que suele tener acolchado aunque, curiosamente no suele sentarse en ella...


Todo lo que encontramos en esas aulas, está pensado para la individualidad. ¿Y eso por qué? Si a menudo los alumnos trabajan mejor en grupo, ¿No mes verdad?

Estamos anclados en lo que se conoce como "Educación industrial". Pupitres alineados, símbolos todo el tiempo que recalcan que el maestro está por encima del alumno, normas de total silencio y comportamiento correcto... Esta educación industrial es tan estática y fija que es lógico que ir al colegio resulte una obligación aburrida para los alumnos, tanto por el entorno como por la dinámica de las clases.

Es por esto que existe lo que llamamos "Educación artesana", en la que el espacio educativo se convierte en un lugar de relación-emoción y el aburrimiento es sustituido por la pasión. Además, esta trata de fomentar tanto el trabajo individual como el trabajo en grupo. Y sí, con el simple hecho de modificar el espacio, se pueden lograr cambios  y mejoras en la educación. 
Por ejemplo con sillas más cómodas, con paredes algo más coloridas y que no recuerden a un hospital, con l puerta abierta, con decoración en el aula para hacerla más nuestra, con una temperatura adecuada, con luz natural, con zonas de trabajo común... Es simple, si nos encontramos a gusto, estaremos más predispuestos a trabajar y no haremos las cosas de mala gana.

Hablamos también de lo que se conoce como espacio Co-Working, en el que lo ideal sería que el número de asistentes fuera relativamente reducido para facilitar la relación-emoción. Supone un equilibrio entre alumno y profesor y se propone la ruptura de algunas normas como son el introducir comida en el aula y el fomento del murmullo. Cuanta más confianza, más comodidad y más complicidad consigamos, más fluida y efectiva será la tarea del aprendizaje.

domingo, 7 de diciembre de 2014

Mis platos. Compartir es aprender.

Para la actividad que se nos ha propuesto, debemos crear algún plato, solos o en grupo, para llevar a clase. Yo he realizado cuatro platos diferentes en conjuntos con Eduardo Ares Carrasco.
Al margen de la experiencia que supone introducir comida en el aula, la experiencia de realizar actividades tan características como esta con alguien con quien tienes poco contacto más allá del del ámbito de la universidad, resulta muy interesante.
Pasamos la mañana entera en casa cocinando y resultó muy divertido y entretenido. La simple preparación de la actividad para clase también resultó útil, al menos en nuestro caso, para socializar, compartir experiencias y sentirnos cómodos.
Creo que uno de los objetivos principales de la actividad era introducir factores que se desarrollan en reuniones informales para reproducirlos en los espacios educativos, no obstante la actividad ha sobrepasado las cuatro paredes del aula. Estamos acostumbrados a hacer trabajos en grupo, es cierto, pero no suelen salirse demasiado de algo muy teórico en los que los miembros del grupos nos dividimos el trabajo, cada uno hace lo suyo y luego lo juntamos. Esta experiencia ha sido totalmente distinta, porque hemos hecho los cuatro platos totalmente en conjuntos y ayudándonos, riéndonos y disfrutando, y quizá yo valoro más el haber preparado la actividad y lo que dicha preparación me ha aportado que la actividad en clase como tal.
Aquí dejo las fotos de mi cuaderno con las recetas de los platos, una foto de cada plato de los que hemos hechos, dos de cómo hemos hecho dos de los platos y un vídeo de uno de ellos.